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Agente de IA: qué es, y cuánta autonomía deberías darle

Agentes 8 min de lectura

La respuesta corta

Un chatbot espera que le preguntes. Un agente mira sin que le preguntes, decide qué merece tu atención y —según el nivel que le des— actúa.

La diferencia no es la inteligencia: es la autonomía. Y la autonomía es un ajuste, no una característica del producto.

Conviene medirla en niveles: consultar, avisar, proponer, ejecutar lo reversible, encadenar varios pasos. Se sube de escalón cuando el anterior lleva semanas funcionando, no el día de la contratación.

Chatbot, copiloto, agente: la diferencia real

Las tres palabras se usan como sinónimos en las webs de producto y no lo son. La distinción útil no va de lo listo que sea el modelo —suele ser el mismo—, sino de quién empieza la conversación y quién termina la acción:

  • Chatbot. Tú preguntas, él contesta. Si no le preguntas, no pasa nada. La mayoría de las «IA» añadidas a un producto en el último año son esto: una caja de chat en la esquina.
  • Copiloto. Tú trabajas, él sugiere sobre lo que estás haciendo. Sigue siendo reactivo, pero al menos no le tienes que explicar el contexto.
  • Agente. Empieza él. Repasa por su cuenta, decide qué es relevante y te lo trae, o lo hace. Aquí aparece la pregunta que da nombre a este artículo, porque hasta ahora no hacía falta.

La prueba para saber cuál te están vendiendo es de una línea: ¿pasa algo si no abro la herramienta durante tres días? Con un chatbot, no. Con un agente, sí: hay tres días de repaso esperándote.

Los cinco niveles de autonomía

Decir que una IA es «muy autónoma» no significa nada. Es como decir que un coche es «bastante rápido». Nosotros usamos una escala pública para esto —la Escala Vergara, publicada con DOI—, y su utilidad no es la marca: es que obliga a decir de qué nivel se habla.

  • V0 · Consulta. Contesta sobre tus datos. No toca nada. Si no preguntas, no hay nada.
  • V1 · Aviso. Además te avisa de lo que ha visto: un resumen de lo que ha pasado. Sigue sin tocar nada.
  • V2 · Copiloto. Propone acciones concretas —este correo, a este cliente, por este presupuesto— y espera que apruebes.
  • V3 · Autopiloto. Ejecuta por su cuenta lo que es de riesgo bajo y reversible, y te lo cuenta. Lo que toca dinero sigue pidiendo permiso.
  • V4 · Gestor. Encadena varios pasos a lo largo de días para completar un encargo.

Lo importante de una escala así no es presumir del número alto. Es que casi todo el valor está entre el V1 y el V2, y que ahí el riesgo es muy bajo. Una IA que solo te dice todas las mañanas lo que se está cayendo ya paga su licencia, y no puede romper nada.

Por qué la autonomía es un ajuste y no un adjetivo

Dos empresas del mismo tamaño y del mismo sector no quieren el mismo nivel. Una asesoría que factura a 400 clientes quiere que se ejecute solo todo lo repetitivo. Un despacho con doce clientes grandes no quiere que nada salga sin que alguien lo lea. Ninguna de las dos se equivoca.

De ahí se siguen tres cosas que deberías poder exigir a cualquier proveedor:

  • Ver en qué nivel está tu cuenta, ahora, sin preguntar a nadie.
  • Subir y bajar cuando quieras, y que bajar sea igual de fácil que subir.
  • Distinguir por tipo de acción. «Ejecuta los recordatorios internos, propón los correos a clientes, no toques los importes» es una configuración razonable, y es la que suele querer todo el mundo cuando se le explica.

Si la autonomía no se puede ver ni ajustar, no es un ajuste: es lo que le pareció bien al proveedor.

Qué comprobar antes de subir un escalón

Subir de nivel no es una decisión de confianza, es una decisión con datos. Tres condiciones antes de pasar de proponer a ejecutar:

  • Una tasa de aprobación alta y estable en ese tipo de acción, durante semanas, no días. Si apruebas nueve de cada diez recordatorios de cobro sin cambiar nada, ese tipo de acción está listo. Si editas la mitad, no.
  • Deshacer probado. No que exista en la ficha del producto: haberlo usado una vez y haber visto que deja las cosas como estaban.
  • Registro legible. Poder responder «¿quién envió esto?» con un nombre, una fecha y el motivo. Si la respuesta es «lo hizo la IA», falta la mitad.

Y se sube por tipo de acción, no de golpe. La forma rápida de perder la confianza del equipo es pasar de V1 a V3 en todo a la vez el mismo martes.

Lo que ningún agente debería hacer solo

Independientemente del nivel:

  • Mover dinero. Pagos, remesas, devoluciones.
  • Emitir un documento fiscal. Se corrige con una rectificativa, no con un deshacer.
  • Borrar. Ni contactos, ni documentos, ni conversaciones.
  • Comprometer un precio o un plazo con un cliente.
  • Valorar a una persona. Que además es alto riesgo en el Reglamento europeo de IA.

Un proveedor que ofrece automatizar cualquiera de estas cinco cosas «sin intervención humana» no está ofreciendo más producto: está ofreciendo más riesgo, y en dos de los casos, un problema normativo.

En Koble

Cómo lo hace Koble

AgentIA es un agente, no un chat: repasa tu cuenta por su cuenta y trae lo que hay que decidir. El nivel de autonomía es un ajuste visible de la cuenta.

  • Una cuenta llega por sí sola hasta el V3. El V4 lo activa el equipo de Koble, porque un agente que encadena pasos necesita supervisión real las primeras semanas.
  • El nivel se mide en Escala Vergara y es auditable desde la propia aplicación, no es un adjetivo del folleto.
  • Lo que la IA ejecuta se puede deshacer durante siete días, y dinero y documentos fiscales piden aprobación humana siempre.
Ver los cinco niveles de AgentIA

Qué preguntar en una demo

  • «¿En qué nivel está esta cuenta ahora mismo? Enséñamelo.»
  • «¿Cómo lo bajo?»
  • «¿Qué hizo la IA sola la semana pasada en esta cuenta?»
  • «Enséñame una acción deshecha.»
  • «¿Qué no va a hacer nunca sin que yo apruebe?»

Las respuestas a esas cinco preguntas dicen más del producto que la lista de funcionalidades. Y la última, si es una lista clara y corta, es la mejor señal de todas: significa que alguien se sentó a decidir dónde estaba el límite antes de vender el producto.

Fuentes de los datos citados
  • Escala Vergara (VAAS 1.0) — estándar de autonomía de agentes de IA, publicado con DOI — ver fuente

Preguntas sueltas

¿Qué es exactamente un agente de IA?

Un sistema que actúa por iniciativa propia sobre unos datos y con unas herramientas: decide qué mirar, en qué orden y —según su nivel de autonomía— qué hacer con lo que encuentra. Lo que lo separa de un chatbot no es el modelo que lleva dentro, es que no hace falta preguntarle.

¿Un agente necesita internet o puede estar en mi servidor?

Los modelos que hacen esto viables hoy se llaman por red, así que hay una petición saliendo de tu casa. Lo que hay que mirar no es si sale, es qué sale, a quién y con qué contrato. Está en las cinco preguntas del artículo de normativa.

¿Cuánta autonomía es lo normal para empezar?

V1 o V2: que avise y que proponga. Es donde está casi todo el valor y donde el riesgo es prácticamente nulo. Pasar a ejecución tiene sentido cuando ya tienes semanas de datos sobre lo que apruebas y lo que corriges.

¿Qué es la Escala Vergara?

Un estándar público para medir la autonomía de un agente de IA en niveles del V0 al V6, publicado con DOI. Lo usamos para no tener que decir «muy inteligente» y esperar que te lo creas: es un número comprobable y comparable entre productos.

¿Puedo tener niveles distintos por persona o por acción?

Por tipo de acción es lo que casi todo el mundo quiere y lo razonable: ejecutar lo interno, proponer lo que sale al cliente, no tocar los importes.

¿Lo vemos con tus datos?

Veinte minutos, tus propios casos y sin guion de ventas. Si no te encaja, te lo decimos nosotros.